DIVISIONEX

Capítulo 3: Competencia

El timbre del celular de Ilián la trajo de vuelta a la realidad, sobresaltándola. Miró a su alrededor con los ojos bien abiertos y después agachó la mirada para tomar el celular y contestar:
-¿Sí?
-Ven a la casa ya mismo- y colgaron.
En otras circunstancias, Ilián hubiera dejado escapar una risilla burlona mientras dejaba a su hermano preocupándose por ella, pero ahora ya no tenía a donde ir, sobre todo con la posibilidad de encontrarse a aquella muchacha que era su vil y antiguo reflejo.
Alzó la vista y notó que seguía en el lugar a donde había ido a parar, una taza de café a medio tomar fría era lo único en la mesa y el lugar se iba despoblando poco a poco. Se frotó la cara con las manos y despertó mejor. Pidió la cuenta, pagó y se fue sin más.
Durante el trayecto, no pudo mantener un pensamiento estable, era como si torbellinos de palabras se le vinieran de pronto a la mente y no la dejasen escoger uno, en primera porque no sabía cómo explicarle a su hermano su reacción tan alocada, en segunda, porque esa tonta reacción había provocado que la chica la voltease a ver.
Estaba desconcertada, titubeante, por primera vez después de tres semanas. Sobre todo porque no concebía el hecho de que al parecer la sombra la había abandonado y no hallaba en alguien más las respuestas que su compleja mente le solicitaba.
El viaje de regreso a casa le pareció eterno. Miraba ausente las calles mientras pasaba a velocidad media por ellas en el autobús, de pronto un sentimiento angustiante le había invadido, no se explicaba la causa, claro que parecía tener sus hipótesis, pero no podría confirmarlas a menos que la sombra se las afirmase.
Con pesadumbre bajó y se dirigió a su casa, mientras sus reflexiones continuaban, al menos una ya tenía decidida: no tenía por qué darle explicaciones a su hermano, ya que ni para ella misma tenía, pero ahí estaba, esa chispa inquietante. Abrió la puerta y la chispa de pronto se convirtió en una explosión.
Tiró las llaves de la impresión. Ante ella, un espejo de cuerpo entero, no, más bien, una persona igual físicamente pero totalmente opuesta por dentro. Ilián olvidó respirar durante un tiempo que parecía no avanzar, mientras sus ojos desorbitados recorrían una y otra vez aquel espejismo que parecía hacerse más real cada segundo. Allí, dentro de su casa, se encontraba ella.
Los cabellos castaños de la muchacha se movieron al tiempo que corrió hacia la pelinegra para abrazarla, esta ni se movió, permanecía como una estatua, petrificada ante el horror que le había provocado el confirmar aquella hipótesis que segundos antes le hubiere parecido absurda.
-Al fin te encontré- le susurró dulcemente, mientras estrechaba más el abrazo, Ilián sintió que perdía fuerza en las piernas. Fue un momento en el cual la entrada a la sala de la casa se había desvanecido y todo permanecía en silencio, un silencio sepulcral. ¿Qué hacer? ¿Correr de nuevo? ¿Huir como cobarde? O… ¿Afrontar la situación?
-Hasta que llegas- la voz masculina que provenía de la sala rompió aquel espacio creado por el contacto de ambas, entonces Ilián pudo reaccionar, y se soltó bruscamente de la muchacha castaña que la observaba curiosa. Ilián no hablaba, seguía en shock.
-Perdón por no avisarte- se disculpó aquella chica- pero en cuanto te vi me dieron muchísimas ganas de correr hacia ti- su voz sonaba con un entusiasmo desmesurado, Ilián procesaba todo aquello muy lentamente, su cerebro parecía poder detenerse en cualquier momento.
-No sabía que tenías una amiga así- comentó Raúl, acercándose a su hermana, había dejado unos refrescos en la mesa de la sala, y observaba bastante interesado el extraño comportamiento de Ilián.
-No nos veíamos seguido- contestó la chica- fue una gran dicha habérmela encontrado hoy, como te decía, ella me ayudó bastante antes.
-¿Ah sí?- preguntó Raúl, con perspicacia, y su mirada se paseaba desde la castaña alegre y hermosa que sonreía cálidamente hasta la pelinegra ojerosa y demacrada que parecía tener un bloqueo mental.
-Sí- habló finalmente Ilián, la otra chica la miró de reojo pero no perdió su sonrisa de encanto- estoy muy impresionada de verte, no creí que fuera cierto lo que me contabas- entonces su mirada se clavó en los ojos castaños de su contraparte, quien captó hacia donde iba el asunto.
-¿Qué te contaba?- inquirió Raúl.
-Es que nos conocimos por Internet- mintió la castaña- y cuando nos describimos, no creíamos que de verdad nos pareciésemos tanto.
-Así que ella me dijo que me visitaría algún día para comprobarlo, y es verdad- finalizó Ilián, era como si las mentes de ambas siguiesen conectadas, resultaba increíble la facilidad de coordinación que tenían para mentir.
-Esa es la razón de su semblante de sorpresa- agregó la chica, poniendo su mano en el hombro de la pelinegra- yo por supuesto no tanto, porque sí me esperaba a alguien parecido, aunque parece que te teñiste el cabello, y luces un poco pálida, pero igual es como si me viera al espejo- dijo mientras examinaba de cerca de Ilián- por eso quería que ella llegara para que te lo contase todo, Raúl- el joven las miró perplejo.
-Así que esto es lo que llaman “Una de tus siete caras en el mundo”- analizó, y ambas asintieron.
-Sé que suena increíble, pero encontré a una doble ¡Y relativamente cerca!, tuve que viajar un par de estados, pero finalmente llegué.
-¿Y tú por qué no me lo contaste Ilián? ¿O es que la conociste una vez que ya habías “cambiado”?- ella apretó los puños y emitió un leve gruñido, pero la otra intervino enseguida.
-Fue hace varios meses, le dije que no se lo contara a nadie hasta que afirmáramos nuestras suposiciones, porque el Internet es una herramienta bastante peligrosa estos días- comentó con inocencia la castaña.
-Ah, ya veo- Raúl parecía creérselo un poco más, pero aun había un dejo de recelo en su mirada, sin embargo decidió abandonar las muchas preguntas que rondaban en su cabeza e hizo la invitación de pasar a ambas- Marián me comentó que le gustan los dulces, así que fui a comprar algo a la tienda, le traje sin querer los pastelitos que tanto te gustaban, y parecieron ser sus favoritos también- dijo el muchacho, mientras buscaba en una bolsa algunos paquetes.
-Marián…- comentó la pelinegra por lo bajo, eso era lo más estúpido, ¿No había podido encontrar un nombre menos obvio? De la infinita lista que había tuvo que haber escogido uno que rimara con el suyo, como si eso no fuera a empeorar las cosas, ahora que la impresión estaba pasando, Ilián empezó a sentir como la sangre le hervía y unas tremendas ganas de golpear a la chica, quien cómodamente se había sentado y comía uno de los pastelillos de chocolate que Raúl había comprado. ¿Es que no tenía cerebro? Si la hubiera descubierto una persona más inteligente que su hermano, podría sacar conclusiones mucho menos favorables, por suerte parecía que el pelinegro estaba embelesado con la invitada.
Era lógico. Ilián suponía que su hermano sentía algo por ella que era relativamente diferente al habitual cariño de hermanos, claro que ellos no lo eran, al menos no de sangre.
-Así que, Marián- comenzó Raúl, mientras agarraba un pastel también- ¿Cuándo llegaste aquí?
-Hace un par de días.
-¿Y por qué no contactaste a Ilián para verse?
-Es que… Todo fue muy precipitado, como jamás confirmamos la fecha para vernos, pues ni siquiera pude conseguir su teléfono, cuando venía camino aquí me acordé del pequeño detalle- finalizó, sacando la lengua.
-¿Y dónde te estás hospedando? ¿Cuánto tiempo piensas estar aquí? ¿Y tus padres no te dijeron nada al respecto?- parecía que Raúl estaba demasiado interesado en Marián, Ilián sólo esperaba que la tonta castaña no fuera a revelar algo que las delatase, estaba demasiado tensa, tanto que sentía dolor al respirar.
-Conseguí un departamento barato, mis padres están bien con ello, porque ya les había planteado antes la idea de venirme a vivir sola, ellos son unas personas de mente muy abierta, así que no hubo mucho problema, desde pequeña fui muy independiente, por lo que me está resultando fácil acoplarme a una vida sin ellos, basta decir que lo que quiero es vivir aquí, les dije que tenía conocidos, y estuvieron de acuerdo.
Ilián procesaba lentamente cada palabra que salía de la boca de su lado débil, sorprendentemente eran las mismas palabras que ella habría dicho en una situación así, tal vez no era tan estúpida como la impresión que dejaba, pero también se oía cierto nerviosismo en su voz, algo que, aparentemente, sólo su compañera podía captar. Al parecer tenía todo ensayado cuidadosamente para el momento en que llegaran a encontrarse.
-Me sorprende- dijo Raúl, con las cejas levantadas- no muchos padres dejan viajar a sus hijos a otros estados así nada más, pero me imagino que te tienen mucha confianza, después de todo, se ve que eres una buena chica, así que ¿Viniste a estudiar aquí?
-En realidad no, quiero ser fotógrafa, pero para tomar clases seria costoso, primeramente quiero entrar a trabajar para conseguir dinero, y en mi tiempo libre dedicarme a lo que me gusta, y ya si el paso del tiempo y las ganancias me lo permiten, tal vez entre a algún curso- comentó con una sonrisa, Raúl no pudo evitar sonrojarse, esas eran las clases de sonrisas que Ilián solía dedicarle, a su lado, la pelinegra observaba atentamente todo, alerta, sin articular palabra.
-Vaya- dijo ensimismado- tienes planes a futuro, y se ve que eres muy madura, me sorprendes mucho- a Marián parecía no borrársele esa sonrisa melosa y encantadora, pero Ilián se estaba desesperando, no sabía cuánto tiempo más podría aguantar sentada ahí, sin decir nada, mientras que su lado débil mantenía una conversación con su hermano, eso era un punto débil, debía actuar ya si quería aclarar todo.
-Ya es tarde- musitó de pronto.
-Sí- dijo su hermano, mirando su reloj- ¿Quieres que te lleve a tu casa?- preguntó a Marián, con cierto entusiasmo, la castaña estaba a punto de responder cuando Ilián se le adelantó.
-No, que duerma hoy con migo, mañana es domingo de todas maneras, así que no hay clases, es lógico que queramos platicar muchas cosas- la castaña la miró sorprendida, al igual que su hermano.
-Supongo que sí, además de que querrás explicarle el por qué de tu conducta tan extraña y grosera al haberla visto- Ilián gruñó, “¿A ti qué te importa?”
-¿No es molestia?- preguntó inocentemente Marían.
-No- respondieron al mismo tiempo los hermanos, estaba claro que ambos deseaban su presencia.
-Entonces por mí encantada- finalizó ampliando más su sonrisa.
-Vamos pues- Ilián tomó la mano de Marián y la condujo escaleras arriba, mientras Raúl fruncía el ceño, cosas un poco extrañas estaban ocurriendo.
Ilián no soltó la mano de Marián ni habló durante el corto trayecto, que a decir verdad, no se les hizo nada corto, la pelinegra cerró la puerta de su cuarto con llave y permaneció frente a esta, de espaldas a la castaña, aun sin dirigir palabra le soltó la mano, Marián trataba de hablar, pero no sabía qué decir o por dónde empezar, eran demasiadas cosas las que su mente le imploraba sacar.
-En verdad que me alegra- comenzó la castaña, pero calló repentinamente al ver la mirada llena de ira de la pelinegra.
-¡¿Qué demonios tienes en la cabeza?! ¡¿Funciona tu maldito cerebro?!- explotó de pronto, llena de rabia y con inmensas ganas de matar ahí mismo a Marián, la chica, por el contrario, permanecía serena.
-Quería verte.
-¡¿Verme?! ¿Sabes lo que has hecho? ¿Tienes si quiera certeza de tus actos? ¡¿Qué carajos haces aquí?! Tú deberías de estar lejos, ¡Fuera de mi vida!
-No- respondió ella con un hilo de voz- es que teníamos que encontrarnos, ya estaba dicho- Ilián la miró con rabia inmensa, pero se calló, recordando al instante las palabras que la sombra le había dicho el primer día que todo cambió.
-Ahora resulta que tú sigues todo al pie de la letra.
-Pues es que, yo sí quería conocerte, y la sombra me explicó todo, seguí sus instrucciones y por eso fue que pude dar hasta ti.
-A ver, a ver ¿Desde cuándo has tenido contacto con ella?- Ilián se apretaba las sienes para no perder la calma. Si es que aún le quedaba algo de ella.
-Desde que nos separamos- le respondió, confusa ante esa pregunta- ¿Qué tú no?- Ilián gruñó y se acercó hasta Marián para verla directo a los ojos.
-Por supuesto que no. ¿Sabes qué? Tal vez yo no necesitaba tanto de ella como tú, pero ese ser infeliz no mostró interés alguno en mí desde que nos separamos ¿Y sabes qué más? Todo lo que sé de la Divisionex ha sido porque yo misma lo he descubierto.
-Pero… Arriesgarte así, sin saber nada…-Marián la miraba sorprendida.
-Es porque YO soy una persona capaz, mi mente sin ti se ha desarrollado tanto que puedo controlar las mentes de las demás personas sin la necesidad de que ambas entremos en trance, eso fue lo que pasó la primera vez que usé la moneda.
-¿Quieres decir que tú sola descubriste la función principal como llave? ¿Y no obstante seguiste experimentando hasta encontrar las demás habilidades ocultas de la Divisionex?
-Por supuesto, no me iba a quedar esperando a que del cielo me cayera el maldito instructivo, ni mucho menos esperar a la estúpida sombra, porque si bien requería alguno de sus consejos, no me era indispensable … Ahora TÚ ¿Cómo demonios lograste mantener contacto con esa cosa?
-Pues … Simplemente ha aparecido en mis sueños- Ilián volvió a sentir hervir su sangre y Marián cerró los ojos al ver nuevamente el puño de la pelinegra dirigirse hacia ella, pero no sintió nada, al abrirlos vio que este estaba a unos cuantos centímetros a lado de ella, estrellado contra la pared.
-Ilián…
- Esto… -comenzó, temblando de ira, carraspeando, pero se controló- llévame con ella ahora.
-¿No es peligroso?
-Ahora.
-Bueno, caeremos inconscientes, espero que tu hermano no vaya a llamarnos.
-Eso no es problema- dijo Ilián, apagando la luz de su cuarto- nos dormimos inmediatamente por el cansancio- Marián suspiró y cerró los ojos, al igual que la pelinegra.
Casi al instante sintieron como si su mente se desprendiera de su cuerpo. Cuando Ilián abrió los ojos, divisó su lugar favorito, el campo lleno de flores, pero por alguna extraña razón, estaba cubierto por una capa espesa de neblina, avanzó lentamente, confundida por aquel escenario extraño, cuando oyó pisadas tras de sí.
-¿Qué haces tú aquí?- gruñó a la castaña, quien la seguía de cerca.
-Quería conocer tu mundo- comentó fascinada, mientras observaba las flores.
-Ahora sé el por qué de la neblina, estás interfiriendo en mi espacio ¿Qué no vez que en este lugar tú ya no encajas?
-Lo lamento, en serio que no fue de mala manera- se excusó, su expresión se había puesto triste de repente, Ilián puso los ojos en blanco.
-¿Y? ¿Dónde está la sombra? creí que si aparecía en tu mente deberíamos estar ahí, pero estamos en la mía…
-Sí, ahora lo arreglo- dijo la castaña, y tomó la mano de Ilián, esta sintió de pronto un tirón, como si repentinamente la hubieran jalado hacia arriba, la velocidad fue tanta que el paisaje se deformó, pero en una fracción de segundo pisó tierra, y examinó el lugar. Se trataba de una playa común, desierta y con un agujero negro justo a cinco metros de ellas. La pelinegra dio un respingo cuando una ola grande logró mojarle los zapatos, y tras de esta, Marián reía por la expresión de su compañera. Ilián gruñó y se aproximó al gran hoyo, dispuesta a entablar una “dulce” plática con la sombra.
Saltó al fondo y de pronto la habitual burbuja la atrapó, esta comenzó a moverse hacia la habitación de las mentes, entre más se aproximaba, más se iluminaba el lugar. Ilián recordó que la sombra le había dicho que las mentes estaban ordenadas desde las más comunes hasta las más brillantes, y que la de ella se encontraba hasta el fondo y en el pilar más alto, como si fuese alguna deidad, sonrió para sí, lo sabía, y ahora brillaría más sin la molestia que la seguía.
La burbuja explotó al llegar al lugar e Ilián directamente fue hacia el único pilar que producía sombra. Ahí estaba.
-Oh, Ilián, me visitas al fin-habló la habitual voz neutra de la sombra.
-Deja de ser cínica y dime por qué estuviste bloqueando el contacto con migo estas semanas- ordenó la pelinegra.
-Yo no lo bloqueé, tú lo hiciste- espetó- yo he estado aquí todo el tiempo.
-Mira, yo no tengo paciencia y lo sabes, así que respóndeme ahora mismo- Ilián apretó los puños y se acercó al pilar hasta quedar a dos metros de distancia de la sombra.
-Es que es verdad- el ser extendió su mano, que incluso al contacto con la luz seguía reflejando la forma oscura- tú cerraste tu mente al creer que tenías todo con la Divisionex, por eso fue que ya no podías verme, no me culpes de tu egolatría.
-Estuve intentando por todos los medios, incluso los que parecían estúpidos, una manera de contactarte, y aun así no hubo señal alguna, el poder que he ganado- dijo mostrando la moneda plateada- fue gracias a mis propios descubrimientos, sí, sé que no eres vital, pero había algunas dudas que rondaban en mi cabeza, ¿Es que ahora sin mi parte débil que me causaba conflictos internos diarios he pedido la brillantez que te atraía?
-No es así, de hecho ahora siento más atracción hacia ti- la voz de la sombra de pronto se tornó grave, y Marián dio un brinco- Oh, Marián- soltó al ver a la castaña- veo que ya se han encontrado, eso quiere decir que la parte interesante comienza ahora.
-Ya me sospechaba que tú estabas tras de esto- intervino Ilián, enojada- dijiste que se solucionarían mis problemas una vez que ella estuviera fuera, pero lo que haces son agraviarlos al enviarla a buscarme, ¿Sabes que tuve que fingir frente a la persona que más odio?
-¿En serio lo odias?- comentó con un tono divertido la sombra.
-¿A qué te refieres?- inquirió la pelinegra.
-Nada, nada. Bueno, es que tarde o temprano, lo hiciera o no, tendrían que encontrarse, aquí entramos a la segunda fase de la Divisionex, y es pelear mentalmente. Empieza la competencia entre ustedes.
-¿Competencia?- masculló Marían- yo no quiero pelear contra Ilián, no- bajó su mirada triste y observó a Ilián, quien miraba directo a la sombra con una actitud férrea.
-¿De qué se trata?
-Bueno, no sé si sepas, pero Marián también ha ganado poder con su Divisionex, con un método diferente al tuyo, claro, porque ella trata de alentar a las personas, en vez de deprimirlas por el resto de sus vidas, así que, veremos quién gana, “el bien o el mal”, por así decirlo- Ilián rió, “el mal”, ¿Así que ahora ella iba a ser la mala?
-Entonces entraremos juntas a pelear, me supongo.
-Así es, por eso es importante que permanezcan unidas, esta puede ser la manera definitiva para eliminar a tu otra parte, Ilián- agregó la sombra, la pelinegra de pronto pareció mostrar mucho interés- si llegas primero al tope del poder de la Divisionex, habrás ganado y Marián desaparecerá para siempre, pero, si ella gana, bueno, sería lo contrario.
Ambas miraban a la sombra boquiabiertas, eso significaba que no podrían vivir en paz por caminos separados, tendrían que pelear para eliminarse, no podría haber un final feliz para una de ellas, ¿Era ese el precio que se pagaba por un poco de felicidad? Sin embargo, el hecho de saber que Marián jamás regresaría, hacía recorrer adrenalina por las venas de Ilián, era la oportunidad para probar como su manera de pensar era la correcta.
-¿Y quién elegiría a la víctima?
-Ustedes, por supuesto. Ya conocen como es el principio, entran en trance y pueden quedar inconscientes dependiendo de la profundidad mental de la persona, de centésimas de segundo hasta minutos, pero la diferencia ahora radica en que algunas personas tendrán lo que llaman “su monstruo interno”, una especie de protección que tienen ante intrusos, es decir, opiniones, son aquellas personas que están en un momento crítico de elección en sus vidas pero que se niegan a escuchar comentarios ajenos; tendrán que averiguar cómo traspasar esa barrera y, una vez vulnerable el sujeto, lanzarán la moneda al aire, dependiendo de la cara que caiga, se decidirá quién empezará con el argumento, al final , el sujeto, pensando que se trata de un sueño, erigirá una de las monedas, la escogida ganará.
-Suena fácil- se bufó Ilián, pero Marían mostraba preocupación en su rostro, sabía bien que frente a Ilián tenía una desventaja enorme.
-Ahora, Ilián- dijo la sombra, viendo a la pelinegra- tú eres la líder, por tu cabello negro, si de pronto hubiera un momento en que Marián te ganara, tu cabello se volvería claro como el de ella, y eso significaría que estás perdiendo, sería la clara prueba de quién lleva más poder con su Divisionex.
-¿Y cuándo empezaría la masacre?
-Ya ha empezado.
Hubo un momento de silencio, Marián temblaba y sentía escalofríos al saber que tendría que competir para sobrevivir con Ilián, no deseaba ser pesimista, pero su lado fuerte le sacaba una ventaja inigualable. Sin embargo, podría ser su oportunidad para demostrarle a Ilián que se equivocaba en su manera de pensar, que siempre podía confiar en otras personas, aunque el precio de esa lección fuese su desaparición definitiva, ese no era el método que ella había ideado, en su mundo ideal nadie moriría, todos tendrían un final feliz.
-No existen los finales felices como en los cuentos- se burló Ilián, Marián se sobresaltó al notar que su lado fuerte había leído sus pensamientos.
-Recuerden que en el mundo de las mentes sus pensamientos quedan a flote- intervino la sombra, quien ahora había cambiado su tono de voz a uno más suave y acompasado.
-¿Y si yo no hubiera venido hasta aquí no me habrías dicho tu pequeño plan?- inquirió Ilián. La sombra soltó una carcajada. Ilián se cuestionaba quién o qué sería lo que se escondía tras esa voz etérea. La primera vez que la vio pensó que se trataba de un sueño, así que no le prestó atención, porque bien podría pasar como un producto resultante de constantes pesadillas, pero ahora que sabía que lo que estaba viviendo era real, la sombra representaba una intriga que rondaba en su mente.
-Todo ocurre por alguna razón, Ilián.
-¿Y no hay…? Digo, ¿Puede que haya algún otro método para solucionar esto?- intervino al fin Marián. Ilián la miró de forma burlona.
-A mi me parece divertido- confesó la pelinegra, encogiendo los hombros- ¿A qué le tienes miedo, Marián? Todo en la vida es riesgo, decisiones, caminos…
-¡Pero no riesgos de ese tamaño!
-Ese es el precio de la libertad. ¿Algo más que agregar?- preguntó viendo a la sombra, esta se meneó de un lado a otro como para dar más suspenso al asunto.
-Por el momento no, creo que ustedes dos tienen que discutir muchas cosas en privado, pero ya saben que siempre estaré en sus mentes, sí, en ambas- agregó al ver el ceño fruncido de la pelinegra- como siempre lo he estado.
-Genial- dijo Ilián, y se dio media vuelta para emprender su regreso, Marián la siguió con pasos torpes hasta tomar las burbujas que las conducirían de nuevo arriba.
Ilián estaba muy pensativa, la verdad el tema le había tomado por sorpresa, por supuesto que no pondría una cara de ingenuidad ante eso, pero a decir verdad, creyó que Marián viviría como una persona normal alejada de ella, sin embargo ahora tendrían que destruirse mutuamente, y a pesar de que serían de ahora en adelante enemigas, tendrían que convivir como si fueran las mejores amigas, cosa que le resultaba en total desagrado, pero así lo había decidido el destino.
Cuando la pelinegra volteó, Marián no la seguía ya, probablemente porque iría a su propia mente, ya no estaría husmeando en la de Ilián. Efectivamente, estaba en lo cierto, cuando tocó tierra vislumbró su campo de flore sin la neblina. Sin embargo, cuando Ilián estuvo en la mente de Marián, no notó algún cambio brusco en el paisaje de la playa, bueno, a decir verdad no sabía, porque no era su mente, pero todo parecía en orden.
De pronto se le vino a la mente la imagen de una asustada Marián pidiendo un método más flexible para combatir mientras esos ojos tristes buscaban con desesperación una salida viable, y no pudo evitar soltar un chasquido al pensar que a veces solía comportarse así, era un asco.
Cuando abrió los ojos, se encontraba de vuelta en su cuarto en penumbras, su única acompañante era Marián, quien sollozaba casi en un susurro, Ilián suspiró.
-Así de caprichoso es el destino, lo tenemos que afrontar, créeme que yo deseaba matarte con toda mi alma por haber venido a interferir en mi vida, pero nunca lo tomé en sentido literal, sin embargo mira, tendré que hacerlo.
-Eso parece- dijo aun entre sollozos.
-Vamos a tener que inventar una buena coartada, es muy sospechoso que me empiece a comportar de una manera tan seca y cortante y de pronto aparezca mi clon que pareció haber absorbido mis buenos sentimientos.
-Bueno, tu hermano pareció tomárselo muy bien- la castaña estiró sus mangas y secó las lágrimas con ellas.
-¿Raúl? El es un idiota, no hay problema con ello- comentó Ilián, mientras se quitaba los zapatos y buscaba su ropa de dormir a tentones.
-Se ve que no te agrada nada.
-Eso es porque odio a tipos como él, que creen que tienen derecho a hacer lo que quieran con las personas porque fueron privilegiados con dones físicos más allá de los normales.
-¿Nos hizo… Te hizo algo?
-No, a mí nada, pero he observado como maneja su entorno, cuando estabas tú, no podía decirle lo que sentía, pero apenas te fuiste le solté todo y vieras la cara que puso- Ilián rio por lo bajo, como disfrutando un chiste personal.
-Oh.
La pelinegra se acostó en su cama y observó al techo un momento, después puso los ojos en blanco y volteó a ver a Marián, quien estaba sentada en medio de la habitación, quieta, como un perro fiel.
-Sube- le ordenó- antes hay ropa de dormir por los cajones de ahí, agarra algo.
-¡Gracias!- Ilián pudo notar la sonrisa amplia de la castaña a pesar de que el cuarto estuviera en penumbras.
-Si no hago esto la Sociedad Protectora de Animales me lo reprochará- comentó secamente. Pero a Marián pareció no afectarle el comentario, ya que seguía sonriendo, Ilián se seguía cuestionando cómo es que una parte tan melosa y estúpida había habitado en ella durante diecisiete años

La mañana siguiente ambas estaban desveladas. Habían pasado toda la noche realizando la coartada y revisando cada detalle hasta que quedara listo. Ilián le había repetido al menos cinco veces los lugares a donde frecuentaban ella o sus conocidos y por los cuales Marián no debía ni siquiera asomarse. De igual manera habían perfeccionado la mentira que Marián había contado la noche anterior, al punto que casi ellas mismas se lo creyeran. El hecho de ser domingo resultaba de gran utilidad, pues ese día podrían empezar con la “masacre”.
-¿Van a salir?- la voz de Raúl sacó a Ilián de sus pensamientos durante el desayuno. No era porque nadie estuviese hablando, si no porque esa pregunta el muchacho la había lanzado hacia la pelinegra, esta lo volteó a ver de reojo para comprobar cómo sus penetrantes ojos entre gris y negro la miraban fijamente.
-Sí.
Raúl quedó dubitativo, no sabía si alegrarse o preocuparse, por una parte, tal vez estuviera bien que Ilián saliera con Marián, la castaña podría regresarle a Ilián esos sentimientos bondadosos y así volver a la dulce niña que era antes, y en caso de que no funcionara, no podría considerar que fuera al revés, que Ilián fuese quien le contagiara su actitud agria y mal encarada a Marián.
-Hay mucho que hacer- suspiró Marián, un dejo de tristeza la invadió al saber que hoy iniciarían con la fase dos de la Divisionex, esto significaba que tendrían más riesgos que correr.
-¿Y a dónde piensan ir? Si se puede saber…
-No, no se puede- respondió secamente la dueña de la Divisionex, su compañera la miró con la boca fruncida. Era muy cortante con su hermano.
-Ilián.
-Déjala- le tranquilizó Raúl- antes no era así, supongo que tú tampoco te has acostumbrado al cambio.
El muchacho y la castaña se miraron durante un par de segundos y se sonrieron, Ilián frunció el ceño, algo estaba mal.
-Nos vamos- dijo en una orden, levantándose bruscamente de la silla, caminó hasta la cocina y depositó en el lavatrastos su plato.
-Sí- le imitó Marián- gracias por la comida.
Ilián tomó la chamarra del recibidor y se la guardó en su mochila, aparentemente iban a llegar algo tarde, Marián también agarró su bolsa y se dispusieron a salir.
-Esperen- les detuvo Raúl. Ilián no volteó, sólo aguardó con la mano sobre la manija, dispuesta a abrir si el comentario no le agradaba, Marián lo miró atenta- hoy es la cuarta llamada de nuestros padres, y no les has contestado ninguna de las veces anteriores, ya he mentido tres veces por ti, pero no lo haré esta vez, así que si me vuelven a preguntar por ti, les diré que lo averigüen por ellos mismos. Ilián soltó una risita burlona.
-¿Ya no piensas seguir como mi perro faldero? Vaya, tan poco duraste…
-No, no soy tu perro faldero, soy tu hermano, y como tal…
-¿Hermano?- le interrumpió, soltando la manija de la puerta y volteando para encararlo- ¿Qué hermano? Yo soy hija única.
-¡¿Cómo puedes decir eso después de tantos años?! ¿Cómo puedes tener el corazón tan… Podrido?- Raúl dio un golpe a la mesa, temblando de ira.
-No está podrido porque ni siquiera tengo corazón. Eso te pregunto a ti ¿Tú sí lo tienes?
-¿De qué hablas?- la miró confundido.
-Raúl, Raúl- meneó la cabeza a ambos lados en señal de negación, mientras soltaba chasquidos- ¿Eres tan estúpido que no te das cuenta o tan hipócrita que actúas demasiado bien?
-¡Ya me cansé! ¡Tú..!
-¡Basta!- los calló Marián, quien amenazaba con ponerse a llorar, temblaba un poco de tantos sentimientos que la embargaban al ver esa escena, en esos momentos se preguntaba ¿Por qué no había podido retener más a Ilián? La verdadera Ilián terminaría rompiendo ese lazo tan lindo que le había costado crear, porque Marián sabía que era responsable de mantener a su familia unida y de hacer sonreír a las personas cuando la vieran. Pero Ilián se le había escapado.
Ambos la miraron. Raúl se desplomó en la silla y se agarró el cabello con ambas manos, quedando cabizbajo, Ilián se limitó a voltearse, de nuevo dirigiéndose a la puerta.
-Lo lamento, Marián- dijo Raúl, con la voz quebrada- no tenías que presenciar esto.
-Raúl, yo…
-Ya vámonos- Ilián salió dando un portazo. Marían se sentía entre la espada y la pared, no sabía qué hacer.
-Ve, no sea que vaya a explotar si no te ve- pero Marián sintió una punzada al ver a Raúl así, no quería dejarlo.
-¿Regresando podemos platicar?- Raúl alzó la mirada y la vio extrañado, pero algo en ella le hizo sentir tremendamente confortable, la mirada de preocupación de Marián… Era como si viera… a Ilián.

-¡Ilián! ¡Espérame!
-La pelinegra aceleró el paso en vez de disminuirlo mientras veía de reojo como una agitaba castaña corría dando tropezones para alcanzarla, y no pudo evitar reírse cuando un auto casi atropella a su compañera.
-Lamento… La… Demora- dijo jadeando, tratar de seguirle el paso a Ilián era inútil, ella avanzaba rápido, como si se deslizara.
-Ponte a enfocar víctimas- le soltó- recuerda a qué vinimos.
-…Sí.
Ilián comenzó a analizar con fastidio a las personas que iban y venían a lo largo de la avenida, miraba sus modos de actuar y notaba sus expresiones, catalogando meticulosamente a las que consideraba opciones para empezar a experimentar. Pasaron cerca de cuarenta minutos examinando.
-Me duelen los pies- se quejó Marián, llevaban caminando bastante e Ilián no parecía querer detenerse.
-Gatea entonces.
-No bromees, en serio me cansé, ¿No podemos descansar un rato? Si vamos a una banca y nos sentamos, podremos divisar mejor el lugar y observar a la gente con mayor detenimiento.
-Bueno, nadie dijo que era obligatorio que me siguieras.
-Pero tenemos que estar juntas para competir, la sombra dijo…
-Lo que diga la sombra me tiene sin cuidado, así que mejor ve por tu lado…
Su vista de pronto se enfocó en una muchacha con el cabello teñido de rojo, bien podría pasar como la típica joven amante de la moda y muy superficial, sin embargo, algo había llamado la atención en ella, movía la mano libre de un lado a otro, con la otra sostenía unas bolsas, pero la derecha, se meneaba como si estuviese haciendo algún ademán. No parecía estar escuchando música como para actuar así, además, al pasar junto a unos muchachos pareció encogerse, como debatiéndose entre enaltecerse o quedarse cabizbaja, y cuando pasó frente a un adulto, su actitud cambió a una hostil y renegada.
-Encontré algo- dijo, deteniéndose bruscamente, Marián chocó contra ella y alzó la vista por encima del hombro de Ilián para ver de qué se trataba.
-Parece estar fingiendo- inquirió Marián, la pelinegra se asombró ante la percepción de su compañera, tal vez no era tan tonta como lo aparentaba, después de todo, había salido de ella.
-No hay que perder tiempo- Ilián avanzó a paso rápido cruzando la avenida aun estando el alto para los transeúntes, por fortuna ningún auto pasó y eso agilizó la llegada, cuando estuvieron a pocos metros, Ilián sacó la Divisionex de su bolsa y la apretó con la mano izquierda. Una de las reglas que había descubierto de la Divisionex es que esta podía ser usada ya fuera porque Ilián la tocaba y miraba directamente a la persona elegida, porque la persona viera la moneda o que la tocara, lo cual podía resultar muy útil en caso de que tuviera que recurrir a segundos planes.
-Disculpa- empezó Marián cuando hubo llegado con la muchacha, sin embargo Ilián se adelantó y la miró directo, en ese instante, la joven pareció desplomarse, al igual que la castaña y la pelinegra, perdiendo la conciencia casi al instante.
Las poseedoras de la Divisionex aparecieron frente a un desierto enorme, y tras de este, un muro gigantesco cubría como muralla la mitad de la mente. En el muro había miles de dibujos pintados de manera abstracta, de modo que no se podía distinguir forma alguna. Tanto Ilián como Marián se taparon el respectivo ojo con su cabello para entrar en la primera competencia.
-¿Será este su “monstruo”?- señaló Marián, con cuidado se acercó al muro inerte, el cual desprendía un aroma a pintura fresca. Ilián sin embargo, permanecía cabizbaja, pensando- ¿Qué ocurre?- preguntó la joven al ver el comportamiento inusual de su compañera.
-Esto se me hace ilógico- bufó- que justo ahora que la sombra lo menciona, empiezan a aparecer estas “barreras mentales” en las personas, cuando yo entraba sola no hallaba obstáculo alguno.
-Tú lo has dicho, cuando entrabas sola- explicó Marián, Ilián levantó el rostro y la miró con el ceño fruncido- creo que la sombra no te explicó, pero una vez que entran dos Divisionex a la mente de una persona, esta actuará en defensa poniendo un escudo que les impida avanzar, puesto que por lo general la gente odia opiniones contrariadas, y a eso es a lo que vinimos, dos puntos de vista totalmente opuestos, tendrá que escoger, piénsalo, cuando sólo tú o yo entrábamos, no tenía elección, debía escoger lo que dijéramos, pero ahora es diferente.
Las piezas revueltas del rompecabezas de pronto encajaron en la mente de Ilián, lo que decía Marián sonaba lógico y factible, sin embargo, la sombra nunca se lo había mencionado. Se cuestionaba qué otras tantas discusiones privadas había tenido aquel ser con la castaña y que ella ignoraba.
-Entonces ahora hay que… Hacer que nos escuche- el rostro sarcástico de Ilián volvió a reflejarse añadiendo una risa burlona, Marián sintió escalofríos ante la imponente figura que presenciaba.
-Sí. Primero hay que ver cómo vamos a pasar.
Ilián analizó la horrible pintura que tenían en frente, aparentemente sin forma alguna que les ayudara a descifrar cómo entrar, pero de pronto, empezó a imaginar un suave movimiento de las imágenes, estas se deslizaban como si fueran babosas o caracoles, dejando rastros tras de sí; con su dedo índice, comenzó a trazar los caminos que iban dejando mientras su mente analizaba los posibles significados de las imágenes. Pudo percatarse que era su cerebro quien hacía mover las figuras. Una fue adquiriendo la forma de una cara feliz, enseguida, la otra formó una de tristeza, después de enojo. Entonces todo concordó, su barrera era el abuso del sentimentalismo, un chantaje.
-Así que tenemos una “reina del drama”- habló para sí- ¿Pero por qué utiliza todo ese sentimiento contra sí? Generalmente esas personas explotan aquella “cualidad” para conseguir lo que quieren, ¿Qué ganaría haciéndoselo ella misma?
-¿Y qué hay del desierto?- inquirió Marián- ¿Es parte de su drama?
Ilián volteó y observó el amplio paisaje arenoso, el sol producía el típico efecto de borrosidad que hacía parecer que el lugar se movía como un reflejo en el agua, no había nubes ni algún cactus y el suelo era plano, sin elevaciones o montañas que le diesen algo más sobresaliente. Entonces tal vez estaba yendo por el camino equivocado. Entonces pudo ver bien las cosas.
-Estaba dejándome llevar- analizó- Marián ¿A ti te gustaría ir al desierto?
-Por supuesto que no- negó rápidamente su compañera.
-Pues ahí es a donde iremos- agregó, y comenzó a avanzar hacia el lado opuesto, la castaña la miró confundida, ¿Pretendía alejarse de la pista para bajar la guardia de la mente de la joven?
-Pero Ilián…
-Es simple- le interrumpió - nos quiere confundir, en realidad su verdadera muralla es este desierto, cualquiera lo ignoraría porque aparentemente no tiene nada de interesante y es un lugar en el que a nadie le gustaría estar. Pero si pone algo vistoso y abstracto como aquel cuadro que pueda llamar más la atención, seguro habrá conseguido una distracción, así es como la gente se va con la finta de que es demasiado sentimental y la juzgan por ello, cuando en realidad es otra cosa…
-¿Qué es entonces?- Marián estaba fascinada con la forma de resolver las cosas de Ilián.
-Se siente sola- finalizó.
-Entonces aparenta ser demasiado expresiva para ocultar su inmensa… Soledad- agregó Marián, la pelinegra avanzó más lento.
-La soledad no es tan mala, no entiendo que es lo que busca, en un desierto tan inmenso ¿Dónde estará la entrada a su mente?
-Quizá necesitemos escarbar- comentó con tono infantil la castaña, Ilián hizo caso omiso.
-Tal vez esta es su mente, no puede ser tan compleja, yo lo sé, estamos ya en su mente, fue una buena distracción la pintura, debo decir- añadió una sonrisa a su habitual rostro sarcástico, Ilián tenía que aceptar que, quisiera o no, Marián la había ayudado, si la castaña no hubiera hecho la observación del desierto, probablemente la pelinegra estaría dando topes tratando de resolver aquella extraña pintura situada del otro lado.
-¿Y ahora como entramos o qué hacemos?- se cuestionó Marián.
-No hay que hacer nada- respondió su compañera de manera calmada- la que tiene que hacer algo, eres tú ¿Por qué no sales ya?
Marián dio un respingo al oír hablar a Ilián, puesto que solo estaban las dos ¿A quién se refería? Entonces siguió la trayectoria de la mirada de su compañera y comprobó que no estaban solas. Ante ellas, una figura menuda se acercaba temerosamente.
-Buena trampa la de ese horrible cuadro- la pelinegra rompió el silencio que repentinamente se había formado.
-¿Quiénes son?- preguntó la joven con voz temblorosa.
-Una alucinación, tu conciencia reflejada, simples pasantes, como lo quieras ver- Ilián se encogió de hombros.
-¿Yo estoy inventando esto?- preguntó llena de incertidumbre- ¿Pero cómo? ¿Estoy dormida o qué pasó?
-Tú siempre estás dormida- Marián iba a contestar pero su compañera se le adelantó, si seguían a ese paso, no tendría oportunidad de ganar.
-No entiendo que ocurre ¿Por qué estoy imaginando esto? Estaba en la calle hace un momento, no puedo ir soñando despierta.
-Sí se puede- intervino al fin Marián- tú misma has pensado en eso, en la posibilidad de soñar despierta, son de esos momentos en los que tratas de escapar a la realidad a la que te estás enfrentando. Mira- con un movimiento del brazo derecho, la castaña hizo aparecer varias escenas en secuencia, como si fuesen fotos en movimiento, la joven volteó y vio horrorizada como su vida quedaba expuesta.
-¡¿Por qué estoy pensando esto?! - gimió.
-Mmm, ¿Qué pasó aquí?- se bufó Ilián- así que eres de esas que se mete con los maestros para sacar buen promedio.
-¡No es cierto! ¡Fue sólo una vez, y yo no quería! Sólo fuimos a comer… ¿Por qué estoy diciendo esto?
-¿Tus papás lo saben?- preguntó Marián, con un dejo de preocupación en su voz-
-No quiero pensar en eso, ya quedó en el pasado- la muchacha se tomó la cabeza entre las manos y negó fuertemente- ¿Qué es lo que quieren? Lo que sea que sean…
-Tal vez somos el reflejo de la culpabilidad que sientes, haber, qué sigue, y no obstante con quedarte con él lo acusaste de abuso, pero claro una vez que ya tenías tu promedio asegurado. ¿Y ahora qué, piensas seguir haciendo todo esto cuando asciendas en tu nivel de educación y vayas a la universidad? Ahora entiendo a qué se refería la duda que tenía por la palabra “sentimentalismo”.
-Pero no es así- dijo comenzando a llorar, las piernas le temblaban al acordarse, creía haberlo superado.
-Ah- Ilián no le hizo caso y siguió revisando las imágenes, como si fuera un deleite- ahora veo, supuestamente tus padres te están obligando a estudiar, pero tú nunca has querido seguir ese camino, y sin embargo has acatado sus órdenes, qué acción tan estúpida sabiendo que es tu vida.
-¡Tú no lo entiendes!
-Lo entiendo a la perfección- agregó amargamente- y es por eso que estamos aquí- vio de reojo a Marián, quien se había puesto rígida al oírla pronunciar esas palabras.
-¿Cómo?- estaba temblando tanto que cayó al suelo mientras el ruido de sus sollozos inundaba el lugar.
-Esa es la causa de tu problema, si en realidad no quieres estudiar, pero quieres realizar algo más productivo, que sabes que desarrollarás a lo largo de tu vida, y del que después no podrás arrepentirte, entonces sólo dilo.
-No- intervino Marián. La competencia había iniciado-Yo considero que es mejor seguir estudiando, no lo que ellos te obliguen, porque si te chantajean con el dinero, entonces puedes optar por una universidad pública, lo importante es que persigas lo que quieres, pero no de ese modo, tendrás más posibilidades de llevar una vida estable si terminas una carrera.
-¿Para qué? Si al final la va a hacer infeliz y terminará hartándose, si realmente no quiere estudiar, entonces que haga algo que sea a favor de la sociedad, trabajar en lugares que beneficien a todos, incluso que se suicide si cree que esa es la forma de ayudar.
-¿Cómo puede alguien rechazar la idea de la vida? Con el simple hecho de estar aquí, demostramos que somos ganadores y merecemos darle una oportunidad a los planes que se nos presentan en la vida, planes que desafortunadamente no todos poseen.
-Si ella no quiere estudiar es porque ya tiene planes para toda su vida por los cuales es capaz de arriesgar cualquier cosa, incluso si en un par de años le regresara el interés por estudiar, entonces será cuando ella lo decida, no debe marcarse un parámetro de los logros que debe realizar en determinado tiempo, por eso las personas se casan tan pronto, porque no disfrutan ser como ellas son, porque tarde o temprano esa bomba de tiempo llamada infelicidad terminará explotando y acabando con una vida sin sentido, y cuando estén a punto de partir se dirán: “¿Realmente lo disfruté? ¿Este tiempo que estuve, fue en verdad provechoso? ¿Fui feliz? ¿Dejé algo de lo que me sienta orgulloso?”. Yo creo que para poder juzgar a otros se debe juzgar uno mismo y eso radica en ser quienes somos, no en seguir protocolos.
-Pero aun así ¿Quién le asegura que las decisiones que tome serán siempre benéficas? Cuando aquí puede tener un sustento y una base sólida para impulsarse y salir adelante, y lograr cosas mejores, incluso sus propios sueños, pero con antecedentes que harán que sea tomada más en cuenta.
-¿En cuenta por quienes? ¿Quién dijo que necesariamente la sociedad te debe reconocer para que te sientas triunfador? ¿La sociedad te da de comer? ¿La sociedad te cuida cuando te enfermas? ¡No! Uno mismo hace eso, y siempre debes estar tú por encima de otros.
Marián quedó muda ante el último comentario, como si le hubiesen quitado el aliento, miró detenidamente a Ilián y luego a la joven que tiritaba frente a ellas.
-Decide tú- habló finalmente Ilián, después de un silencio sepulcral irrumpido sólo por constantes sollozos.
-Yo… No sé qué hacer, es que quiero ser en un futuro lo que siempre deseé, pero no necesito estudiar, al menos no ahora, pero mis papás me mantienen, y no sé qué haría si me corren.
-Si realmente quieres algo que sabes que te hará feliz el resto de tu vida, entonces más vale arriesgarlo todo ahora- agregó Ilián.
-Pero si crees que estando en la situación estable en la que estás usas el apoyo que tienes en beneficio, en un futuro tendrás todo mejor planeado y menos posibilidades de fallar- contradijo Marián.
-Mira tenemos aquí algo que te ayudará, si realmente esperas seguir tu verdadero anhelo, tira la moneda y dependiendo de la cara que salga será el camino que elijas…
-¿Pero, no sería eso dejarse a la suerte?
-Entonces escoge una de estas dos- tanto la pelinegra como la castaña mostraron sus Divisionex, la joven miraba perpleja, sin entender y con un miedo inconfundible.
-Sólo escoge- le animó Marián- recuerda que esto es una ilusión, tal vez cuando dejes de soñar nada habrá pasado- Ilián curvó sus labios en una sonrisa irónica al recordar que aquella frase la había dicho tiempo atrás al dudar de la veracidad de su moneda.
Entonces, como movida por una fuerza mayor, después de un eterno momento de analizarlo, la muchacha se levantó temerosa y empezó a avanzar a paso lento, por aquél desierto que a pesar de su aspecto no propiciaba calor alguno. Las poseedoras de las Divisionex cerraron los ojos a la espera de la división, dado que al ser una decisión importante, se tendría que tomar todo el tiempo posible. Había sido un discurso corto, pero para ser el primero, no estaba tan mal.
Entonces todo pasó. Al oír del chasquido provocado por el choque de dos palmas, la castaña y la pelinegra abrieron los ojos, de pronto se sintió cómo el aire se iba calentando y una ola de viento tremenda las empujaba hacia afuera, lejos del desierto, la secuencia de imágenes, la pintura abstracta y la joven temerosa.

En la realidad, el tiempo que tardaron en entrar y salir fue de escasos cinco segundos, por lo que no llamaron la atención o tuvieron algún accidente, pero dentro el tiempo pareció eterno.
Tanto Ilián como Marián se alejaron corriendo de la escena antes de que la muchacha a la que habían escogido recobrara la cordura. Se miraron fijamente al detenerse.
Una sonrisa burlona y triunfante se dibujó en los labios de la pelinegra.
-Gané.

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