Capítulo 1: Despierta
Y entonces “Érase una vez” fue lo que dijo, y el lugar vacío se transformó en un reino, uno muy peculiar, rodeado de margaritas, ¿A quién no les gustan las flores? Una capa hondeaba en su espalda, pudo notar que tenía poderes, y que en su mano izquierda había aparecido una espada, delgada y con la punta como de flecha; controlaba ese reino, con su sola presencia podía doblegar al enemigo, no había quien pudiera vencerle. Era feliz. Poseía unas alas grises, largas y gruesas, que ayudaban a divisar todo su imperio, con las que paseaba y veía las margaritas, no había nada más feliz en ese momento, todos le reconocían, le admiraban, y le guardaban respeto.
Burbujas empezaban a brotar, que le mostraban su reflejo, uno imponente, poderoso, y una sonrisa triunfante.
Quería culminar pronto, diciendo el “Y vivió feliz por siempre”, antes de que algo le ocurriese a su sueño perfecto y lo destrozara.
…
-¿Ilián? Ya es la cuarta vez que te hablo, te sientes mal o…
- N-no, ¿Qué me decías?- menudo sueño, ¿Por qué no había dicho la frase? Tal vez así ya no hubiera despertado y hubiera vuelto a la realidad.
-Ya vas a terminar el semestre, y como ya se aproxima tu cumpleaños, tal vez podríamos adelantarlo.. Siempre y cuando me entregues buenas calificaciones, señorita- le guiñó el ojo un hombre, uno de aspecto maduro, de cabello negro azabache con algunas partes grisáceas, tez morena clara, portaba unos lentes y traje satín, venía manejando un auto- pero de ti no lo dudo.
-Sí, suena muy bien- contestó con una sonrisa, odiaba sonreír, odiaba fingir, pero había algo dentro de ella que no la dejaba expresarse libremente, desde que era pequeña, se odiaba por esa parte que la reprimía.
-A todo esto ¿Qué tal tus amigos? ¿Ya les comentaste? No siempre se cumplen dieciocho años, recuerdo cuando yo los cumplí, era una emoción muy grande, ya iba a poder ser mayor, aunque no pude celebrarlo también por las condiciones que en ese tiempo vivíamos, así que tú debes tener uno muy especial, y yo me encargaré de eso.
-Jeje, ya les hablaré de ello- ¿A quién engañaba? Aunque cumpliera dieciocho iba a seguir atenida a la sobreprotección que todas esas personas le daban, así ya dieciocho o veintiocho años iban a ser lo mismo.
-Mmm mira, ya llegamos, lástima que tu escuela quede tan cerca, de otro modo tendríamos más tiempo de hablar.
-Sí, qué lástima- comentó ella, tratando de no sonar sarcástica, bajó un poco apresurada del auto- hasta luego- y se disponía a cerrar la puerta, pero el hombre le tomó de la mano.
-¿Hasta luego qué…?- bien podría sonar esa voz tétrica.
Ilián apretó los puños y crujió los dientes sin que el sujeto se diera cuenta, e hizo la mejor de sus sonrisas- Hasta luego papá- el hombre sonrió también y le soltó la mano, cerró la puerta y partió.
-Qué estúpido, ¿Cómo siempre puedo caer tan bajo?- agregó mostrando su al fin cara de enojo, mientras se acomodaba la mochila en el hombro y veía partir el auto color rojo que partía dando la vuelta en la esquina. Caminó hasta la entrada de su gran universidad blanca y miró su reloj color neón cerca del letrero de bienvenida.
-Ya casi son las 7. Otro día más.
¿Cuánto tiempo iba a soportar así? Fingiendo que nada le molesta, que cualquier cambio es bueno, que se adapta a cualquier situación sin perder su sonrisa…
…
-¡Ilián! !A ti te estaba esperando!- le gritó una chica al entrar al salón- ven, ven, planeé algo genial- comentó mientras la jalaba del brazo, Ilián suspiró, esquivando algunos pupitres al ser arrastrada, tal vez ella era la única persona a la que había llegado a apreciar, y aun así a veces le molestaba su forma de ser.
-¿Es sobre la exposición?- comentó la chica con su fingida y cotidiana amabilidad, su amiga asintió.
-Verás, para ganar, he pensado en hacer un poco didáctica la exposición, podemos utilizar ejemplos prácticos que describan el problema… Eh… ¿Qué tienes?
-No Ana, nada, suena bien lo que piensas, sin embargo es una exposición muy formal, y creo que deberíamos mejor utilizar el proyector o cañón para las palabras clave, nada más- en realidad le quería decir algo como: “Sí, y adornaremos el trabajo con lindos globos y arco iris de fondo, así llamaremos más la atención, ah, y daremos galletitas a los que asistan”, a veces no sabía por qué era tan sarcástica, mas nunca podía decir nada.
-Mmm yo quería hacer nuestra presentación original- comentó un poco decepcionada la muchacha.
-Es que aquí no se fijan mucho en la portada sino en el contenido- “Si quieres hacer adornitos, entonces vete a Diseño en vez de a Criminología”.
-Sí, tienes razón, y tan lindo que me estaba quedando el diseño en portada, en fin- dijo arrugando el papel del logo y tirándolo a la basura, para después continuar como si nada, Ilián la miró ¿Cómo podía cambiar tan rápido de actitud? Eso sólo demostraba que era una persona tonta; a pesar de que ella no juzgaba a las personas por su apariencia, no podía explicarse la razón de que su amiga acabara en esa carrera, no tenía las aptitudes, con solo verla se podía percibir, vestía demasiado ridículo, con colores muy brillantes, y su cabello estaba teñido en un castaño claro con especie de rayos rojos y negros, nada acorde a su piel morena.
El día transcurrió muy normal, y llegó una hora libre, para muchos, un descanso; para Ilián, un momento estresante.
-¿Podemos ir a sentarnos por arquitectura? ¡Ándale!- rogó Ana mientras juntaba sus manos, Ilián diría que no, pero su otra parte…
- Pues… Sí, ¿Por qué no?- Odiaba más que nada ir a esa facultad, pero simplemente, no podía decir “no”, y se detestaba por eso.
Salieron de la facultad blanca de Criminología, cruzando un amplio terreno lleno de áreas verdes, el olor a pasto hacía arrugar la frente a Ana, pero a Ilián no le desagradaba. Entre facultad y facultad había una amplia separación de no menos de cien metros, por lo que raras veces se veían alumnos de facultades distintas en otros edificios, dado que era muy pesado el viaje, en especial en verano, pero cuando los recesos eran largos, para la mayoría valía la pena.
No llevaban ni cinco minutos de haber llegado a Arquitectura y haberse sentado en una banca de caoba que está afuera de los salones, hasta que sus supocisiones se hicieron ciertas, por un momento quiso creer que no, que nadie la observaba, pero no era así, y le desagradaba.
-Tu hermano es muy guapo- le contestó Ana, sacándola de sus pensamientos- parece que te está viendo, a lo mejor quiere algo ¿Por qué no volteas?
Ilián volteó y sintió que le echaron un balde de agua fría encima. Ahí estaba, la principal razón de que deseara ser ella misma.
- Raúl.
Un muchacho de cabello negro que vestía desarregladamente se acercó a ella con una sonrisa en el rostro, lo que más destacaba de él era su sonrisa blanca, sus ojos de color debatiéndose entre el gris y el negro y el piercing que traía en la ceja izquierda.
-¿Qué haces por acá? Pensé que no te gustaba salir de tu edificio.
-Hay hora libre, así que decidimos salir un rato a pasear, ¿Verdad, Ana?- comentó evidentemente, poniendo su mano en el hombro de su amiga, sólo hasta ese instante Raúl se dio cuenta de que su hermana no estaba sola.
-S-sí- comentó la chica, ruborizándose, Raúl la miró.
-¿Eres amiga de Ilián? ¡Ah, pero qué pregunta! Sino cómo andarían las 2 juntas jaja- comentó despreocupadamente.
-¡Rulo!- Le gritaron al muchacho sus compañeros- ellas no tienen clases pero nosotros sí, ya vámonos.
-Un momento- les dijo, y volteó a ver a su hermana, como si estuviera ensimismado- faltan muchas horas para que nos veamos ¿No? Y yo hoy salgo hasta las 3, ¿Crees que puedas esperarme una hora? No quiero que te vayas sola.
-Sí, si quieres, entonces hay que hablarle a mamá para ponernos de acuerdo- y le sonrió, pero odiaba no decirle lo que sentía.
-Entonces la cita está lista- comentó mientras le guiñaba el ojo- nos vemos al rato- y se despidió dándole un beso en la cabeza.
-Tu hermano es tan lindo- le dijo Ana, con “ojos de amor”, mientras veían alejarse a los muchachos.Ilián se bufó de ese comentario. “¿Ese era tu chiste? ¿Sólo para eso venimos hasta acá?” Pensó.
-Sí, es muy buena persona- añadió mientras se acomodaba su cabello, castaño oscuro y lacio.
-Cuéntame de él, ¿Cómo le ha ido últimamente? ¿Qué me reportas?
-Pero … ¿Le vas a hablar? Deberías de intentarlo, digo, si quieres que te lo cuente es porque …
-No- le interrumpió su amiga, con gesto como de indignación pero divertido- es lógico que no se va a fijar en alguien como yo, además ya tiene novia, y al parecer su relación durará más, no veo que tengan problemas; también sabes que tu hermano canta y esa muchacha se metió en la banda con ese pretexto, como ella también canta … Si tan solo tuviéramos algún gusto en común, un pretexto para poder platicar …
Ilián la miró detenidamente. ¿Qué tenía eso de divertido? En verdad ¿Qué le hallaban de productivo el mantener una relación con otra persona? Al contrario, está comprobado que la capacidad de razonamiento se disminuye en esas etapas considerablemente.
Hubo un tiempo de silencio entre ambas donde se dedicaron a ver a su alrededor. Habían empezado a caminar, el rumbo no lo sabían, pero a Ilián eso no le importó, en mucho tiempo no había salido de su edificio, y no se había percatado de los alrededores.
“Hacen falta margaritas” apuntó, mientras veía las amplias zonas verdes cubiertas por flores de todos tipos, menos de las que a ella le gustaban. A lo lejos se observaban los diferentes edificios de las diferentes carreras. Los diseños eran variados, tal vez dependían de la vocación y trataban de recrear un ambiente parecido, qué más daba.
-Oye - comenzó Ilián, para terminar con ese lapso de silencio- tal vez no te lo había comentado, pero mi cumpleaños ya está próximo, será terminando los exámenes finales, en junio, así que …
-Aja - le animó Ana, con una sonrisa más que evidente, al parecer había estado esperando a que su amiga le comentara.
-Mi … Mi papá - siguió, como si le costara pronunciar aquello- piensa organizar algo, ¿Te podría pedir el favor de que le avisaras a los demás? Ya sabes que a veces … - no pudo terminar la frase, sintió un dolor punzante en la cabeza, le empezó a dar vueltas y todo se fue apagando lentamente, demasiado rápido, no pudo ni reaccionar, lo último que vio fue a Ana con cara de frustración diciéndole algo.
…
-Ya le dije, ocurrió de repente, estábamos caminando rumbo a la cafetería, y de pronto sólo vi como se le nubló la vista y se cayó, por suerte la detuve del brazo, pero ya estaba desmayada.
Ilián despertó lentamente, mientras oía unas voces que estaban cerca de ellas, permaneció así un poco, con los ojos cerrados, mientras trataba de acoplarse, ¿Dónde estaba? ¿Qué había pasado?
Poco a poco fue estirando los músculos de su cuerpo y empezó a tocar, estaba en una cama, probablemente, en la de la enfermería. Abrió los ojos sólo para comprobarlo; odiaba esos lugares, tan blancos que le lastimaban la vista, comenzó a respirar más profundamente y percibió el olor del alcohol.
-¡Ilián! ¿Cómo estás?- preguntó su amiga, recargándose en la cama, cerca de ella, deteniendo un pedazo de algodón con alcohol cerca de su nariz, vio a la enfermera que buscaba algunas pastillas de la alacena …
-Ya mejor- dijo sentándose, sintió un leve mareo y respiró profundo para tranquilizarse, era la primera vez que esto le ocurría.
-¿Quieres que te traiga algo de comer? Me imagino que no has comido, o algo te cayó mal, ¿No?- volteó para ver a la enfermera, la cual asintió.
-Me imagino que es lo más lógico, porque revisé tu presión y todo está en orden ¿Te has desvelado o no has comido bien últimamente?
-Sí, creo que es falta de sueño, pero hoy llegaré y comeré bien y tomaré una siesta de todas formas- agregó con una sonrisa.
-¿Quieres que llame a tu hermano?- comentó Ana, bajando el algodón mientras sacaba su celular.
-No- respondió la otra, sin inmutarse, lo que menos quería era verlo, volteó a ver a su amiga, que la miraba perpleja ante la respuesta dada, enseguida cambió la respuesta- ya sé que es para que obtengas su número celular- y agregó mientras le guiñaba el ojo. Ana se puso roja.
-¡Oye!- le reprochó- me preocupo por ti, y así me respondes ¿Qué clase de amiga eres?- y le sacó infantilmente la lengua, Ilián esbozó una sonrisa.
-Por cierto- dijo viendo su reloj- Ya es tarde, la clase que teníamos ya comenzó.
-Tú no te preocupes, siempre eres muy responsable, yo creo que por eso te enfermas- comentó su amiga mientras corroboraba viendo su reloj también.
-¿Cree que ya me pueda ir?- preguntó Ilián a la doctora, quien finalmente encontró lo que estaba buscando y preparó una inyección.
-Después que te ponga esto, te vas a sentir mejor, y entonces ya te podrás ir, también les haré un justificante médico para que les quiten sus faltas.
-Gracias- dijo Ana, sonriendo.
…
El resto del día Ilián ya se sentía bien, y cuando vio su reloj ya eran casi las 3. ¿Por qué había esperado a su hermano? ¿Por qué no sólo podía irse así nada más? Sola, sin avisar a nadie, y llegar a su casa y hacer sus labores como todos los demás.
Suspiró resignada, mientras ponía su mochila en el suelo. Ana ya se había ido, bien podría haberla acompañado, pero no, ahí estaba, sentada en una banca cerca de la facultad de arquitectura esperándolo, a su principal dolor de cabeza.
Trató de despejar su mente leyendo un libro, pero a nadie engañaba, tenía muchas cosas en la cabeza como para leer, siempre había sido así, su mente era un mar de pensamientos, más bien, era el hogar de su verdadera yo, estaba segura de eso.
Pasaron unos cuantos minutos, cuando divisó a lo lejos a un grupo de jóvenes que salían, entre ellos su hermano, como siempre, causando alborotos y relajos con sus compañeros, ella lo examinaba mientras se acercaba.
-¡Ilián! ¿Me esperaste mucho? Supongo que sí, una hora es bastante- comentó apenado mientras se paraba en frente de su hermana y colocaba su mochila sobre la banca caoba.
-Pero el tiempo se pasa rápido cuando lees- le respondió señalando el libro que había abierto inicialmente, su hermano le sonrió cálidamente.
-¡Cuñado! ¿Ya te vas?- le gritaron sus amigos al ver que ambos se dirigían al estacionamiento. La cara de enojo de Raúl no podía ser más obvia, odiaba que le llamasen así.
-¡Para ser eso te hace falta mucho!- dijo levantando su puño al aire- ni a los talones le llegas.
Sus amigos se empezaron a reír y le dieron unas cuantas palmadas en el hombro, mientras pasaban a despedirse de Ilián, haciendo enojar más al pelinegro.
…
- Ahhh maldición- dijo suspirando, una vez que se habían subido a la moto de este y se habían colocado los cascos- cómo son de inmaduros a veces esos sujetos … ¿Te abrochaste el casco bien?
-Sí- contestó la castaña, pensando en la ironía que acababa de decir su hermano.
-¿Qué tal la escuela?
-Como siempre, sin novedades- dijo esbozando otra sonrisa, tanta práctica le había generado el instinto de sonreír ante cualquier cosa.
-Me alegra mucho, a mi ya sabes, a veces pienso que los maestros sólo inventan cosas para hacernos enojar, como que dejan investigaciones y eso, je.
-Jaja, pero mientras te recuperes al final supongo que está bien, aun así échale ganas, que no te sea de costumbre el sólo pasar bien en los exámenes finales, sorpréndelos, tú eres capaz.
Tal vez para Ilián esas palabras eran simples consejos, pero para su hermano eran palabras de aliento, este no pudo evitar sonrojarse, aunque Ilián no vio, pues iban en la moto.
-Sí, gracias.
Quince minutos después arribaban a su casa. Ilián la miró aliviada, podría decirse que era muy hogareña y amaba estar ahí. La pintura blanca exterior le recordaba a su universidad, pero no importaba, porque a dentro la mayoría estaba tapizada en caoba, con suelo de mármol blanco que hacía más contraste. La castaña se bajó y quitó el casco mientras su hermano metía la moto por uno de los portones de la casa. Apresuradamente, Ilián subió las escaleras de su casa rumbo hacia su cuarto, al cual entró de golpe, y respiró hondo.
-Maldición- gruñó y colocó su mochila en el escritorio en tono caqui, donde estaba su computadora, caminó hacia su ventanal y cerró las cortinas color beige, dando un tono amarillezco a su cuarto, se tiró en la cama y se tapó con un almohadón- es hora de que salgas.
…
Ilián despertó de muy buen humor, dado que había dormido una buena siesta, lo cual significaba que su “otra yo” había salido y había controlado, como de costumbre, sus sueños. Se estiró y se levanto, caminó hacia la ventana, abriéndola un poco, para comprobar que aun estaba el sol, por su posición tal vez serían las seis. Se miró en el espejo que se encontraba en su tocador y se hizo una coleta, mientras se ponía algo más ligero, una camiseta azul marino con un pants negro, adoraba la ropa cómoda.
Bajó las escaleras para comer algo cuando alguien la interrumpió al final de estas.
-¿Qué pasa Raúl?- preguntó un poco sorprendida, pues su hermano no era de las personas que se paraban a meditar al final de las escaleras, el pelinegro estaba recargado en la pared, con los brazos cruzados y con la vista perdida, mientras sostenía el teléfono inalámbrico con la mano. Ilián pareció captar algo.
-Habló tu amiga … ¿Cómo se llama? Ana, creo- dijo, moviendo el teléfono de una mano a otra. A Ilián se le hizo un nudo en la garganta y no pudo evitar soltar un chasquido.
-Ah ¿Y qué quería?- trató de disimular.
-Hablaba para preguntar cómo estabas, dice que según te desmayaste- comentó alzando las cejas, mientras veía detenidamente a su hermana, Ilián trató de parecer lo más normal.
-Ah, no fue un desmayo, fue un leve mareo, no he dormido bien y eso, pero ya estoy bien, bueno me alegra que haya marcado, mañana le diré que estoy bien, ¿Ya comiste?- y trató de avanzar, pero su hermano le volvió a cerrar el paso, esta vez incorporándose y colocando ambos brazos a los costados de Ilián, haciendo que esta no tuviera más remedio que pegarse a la pared.
-No, no está bien, si estás mal no debemos de ignorar eso, debemos ir a que te revisen, puede empeorar- Ilián bajó la mirada.
-La enfermera de la universidad dijo que estoy bien, que era falta de sueño, me inyectó y me dio un justificante y recomendaciones, no era nada grave, en serio- y trató de poner una cara amable para calmar a su hermano, pero este la seguía viendo detenidamente a los ojos, después la empezó a examinar de arriba hacia abajo como buscando una falla, Ilián no se inmutó.
-¿Por qué no me lo dijiste?- dijo al fin, soltando un suspiro.
-No te quería preocupar.
-¿Y no es peor preocuparme si te pones fatal después?
-No pensé en eso, lo siento de veras. Pero ya estoy bien.
Raúl siguió mirándola, y después de alguna lucha interna dentro de sí, le abrió camino mientras trataba de esbozar una sonrisa, parecía que iba a decirle algo cuando sonó repentinamente el teléfono, el pelinegro dio un respingo y vio el número, frunció un poco la boca.
-Hola amor ¿Qué pasó?- Ilián sintió una repentina punzada y apretó los dientes, no sabía exactamente por qué le sucedía eso cada vez que su hermano entraba en pláticas amorosas, probablemente por el hecho que sabía que él era de lo más infiel y que tal vez la que estuviera marcando no fuera su novia ‘oficial’- te he dicho que no marques a la casa, para eso tengo celular y estamos en números gratis, sí yo lo sé, pero a veces mi madre ocupa mucho la línea … - Ilián se alejó rumbo a la cocina mientras su hermano permanecía al pie de las escaleras hablando.
-De verdad que son una molestia- susurró por lo bajo, mientras abría el refrigerador y sacaba leche y yogurt de manzana. Se sirvió cereal y se sentó en el desayunador con sillas altas de metal que daba frente a la cocina de un tono verde pálido, estaba dando el primer bocado cuando recordó a su “querida” amiga Ana, tendría que agradecerle, y sí, literalmente, porque no podría regañarla, no con aquella parte refrenándola.
…
Serían como las nueve y media de la noche cuando Ilián se encontraba leyendo un libro de suspenso que amaba, de pronto se oyó el portón eléctrico de la entrada principal abrir e Ilián supo que sus papás habían llegado, suspiró, su momento de tranquilidad había terminado, Raúl había tenido que salir con su novia para ver algunos ajustes antes de la presentación de la banda, menudo pretexto, así que se había quedado sola en la casa, no sin antes convencer a su hermano de que podría estar bien, que no ocurriría ningún incendio al tratar de cocinar algo y que tenía todos los números de emergencias.
Apagó la lamparita de noche que se encontraba sobre su buró izquierdo y metió sus libros a la mochila, mientras esperaba a que la voz de su madre preguntara por ella y su hermano.
-¿Ilián, Raúl? Ya venimos- era evidente.
-Aja- respondió la castaña saliendo de su habitación para ir a saludarlos, ahí estaba igual que el otro, su segundo dolor de cabeza: su padre, o mejor dicho, padrastro.
-¿Y tu hermano?- preguntó su papá mientras se quitaba el saco satín de esa mañana.
-Salió con su novia- comentó encogiendo los hombros- no creo que tarde en llegar.
-Ah, vaya con ese muchacho- se rió por lo bajo su mamá- bueno, entonces esperaremos a que llegue- vio a su esposo suspicazmente y el pareció analizar la situación, la castaña los observó, curiosa.
-¿Sucede algo?
-No, vamos a cambiarnos, tú sigue en lo tuyo cariño.
Ilián subió a su cuarto extrañada, por lo regular sus padres no eran de esos a los que les gustaba platicar, ni siquiera su mamá, aunque no podía tener muchos argumentos a su favor, ellos se habían casado cuando ella apenas tenía tres años, y Raúl 4, por lo que podría decirse que debería considerarlos su familia normal, pero simplemente no podía, había algo mal en ello, un sentimiento inquietante le embargaba cada vez que pensaba en aquello.
Volvió a tomar el libro que ya había guardado y trató de leerlo, pero la curiosidad de unos padres torpemente sospechosos la hacía indagar hacia cuál sería la plática de esta noche, porque de lo único que estaba segura, es que habría plática familiar. Se le encogió el estómago al pensarlo, esas pláticas sólo ocurrían en situaciones extremas y la mayoría de veces terminaban abordando el tema de que Ilián tenía que estar bien protegida y alejada de las malas compañías, tanto de hombres como de mujeres, y del excelente trabajo que desempeñaba como guardaespaldas el buen Raúl.
-Pero apenas pasó un par de semanas desde eso- pensó para sí- aunque tal vez mi ‘querido’ hermano les comentó el desmayo de la mañana y ahora la guardia se va a duplicar- se mordió el labio, felicitando a su amiga Ana por aquel “favor”.
No pasó mucho hasta que oyó la moto de Raúl entrar a la cochera, y supo que era el momento, exhaló hondo y esperó, sus padres no habían hecho nada de ruido, como si esperaran expectantes el momento de saltar sobre el pelinegro y retenerla a ella para empezar el sermón nocturno.
Y así fue, porque apenas llegó el mayor, la llamaron.
Bajó con cierta pesadez, resultante de sus deducciones, y se dirigió mecánicamente a la sala cubierta de paredes caoba que tanto conocía, se sentó en uno de los sillones de piel negra cerca del recibidor y aguardó, mirando a cada uno de los presentes, Raúl la miraba también de reojo, con la misma curiosidad y expresión que la de ella, mientras que su madre, sentada junto a su padre, se acomodaba el ondulante y espeso cabello castaño claro que caía como serpentinas por su espalda, Ilián miró su traje de lino que acentuaba a la perfección con su tez clara, pocas veces se detenía a ver a su mamá así, sólo para comprobar que seguía igual de guapa y joven que siempre.
-Bueno- comenzó su madre, sacando a la castaña de sus pensamientos- sé que hoy no es día de reunión familiar- inquirió, al ver las miradas de sus hijos- pero es que también nos tomó de sorpresa la noticia.
-Lo que sucede es que -continuó el padre- hoy mientras estábamos en el trabajo, nos llegó una oferta- Ilián y Raúl intercambiaron miradas sospechosas- un socio mío nos dijo que tendríamos la posibilidad de duplicar el sueldo que actualmente poseemos si hacíamos una pequeña inversión, es decir, ampliar los horizontes de la empresa, que conozcan su nombre a nivel internacional …
-Internacional, exactamente- agregó la madre, observando fijamente a sus hijos, como para que entendieran el problema sin tener que contarlo todo, pasó otro momento de silencio y continuó- eso significa viajar, lejos del país.
-Lo que significa- interrumpió Ilián- que tendrán que estar fuera de aquí durante algún tiempo para cerrar negocios y esos asuntos.
-Exacto.
-¿Cuánto tiempo se irán?- habló al fin Raúl, un poco sorprendido por la declaración.
-Un par de meses, quizá- dijo suspirando la madre, con un dejo de preocupación, el padre le tomó de la mano para tranquilizarla, ella sonrió y siguió- por lo que nos encontramos muy preocupados por ustedes- pero claramente, las miradas se dirigían hacia Ilián.
-Ya somos mayores- intervino Raúl- bueno, Ilián ya casi, y es muy madura y responsable, ustedes han visto- sus padres asintieron analizando- y yo siempre la estoy cuidando, no hay problema en ello, además siempre han contratado a alguien para que venga a hacer el aseo y a realizar compras y todas las tareas domésticas, no veo problema alguno, y es como si estuvieran trabajando todo el día, dado que ni a comer pueden venir a veces, la única diferencia es que no dormirían acá- comentó encogiendo los hombros, como si le diera igual, aunque una extraña emoción le había recorrido el cuerpo. Ellos se miraron pensativos.
-Es que sería la primera vez que nos vamos tanto tiempo.
-Les puede servir para disfrutar también, digo, no todo puede ser trabajo siempre, se lo merecen- comentó sonriendo la menor, deseando que así fuera para poder estar sola.
-Como una segunda luna de miel- agregó divertido Raúl.
Su madre suspiró mientras esbozaba una sonrisa por el comentario, y su padre ladeaba la cabeza mientras sonreía también.
-¿Vez? Te dije que lo iban a tomar bastante bien, ambos son muy maduros.
-Y como ya va a terminar el semestre, tal vez en las vacaciones de verano, si aun no terminamos, pudieran ir a visitarnos- comentó la madre, con un tono emotivo en la voz.
-Sí, tal vez en un viaje podamos celebrar el cumpleaños de mi hermanita- dijo Raúl sonriendo ampliamente, Ilián sintió una punzada de enojo y, aunque le sonrió, sintió que si no volteaba, terminaría mostrándole una cara de odio total.
-Sería genial- agregó el padre- y aun así regresando podrías celebrar con tus amigos, así pasaríamos tiempo de calidad.
-¿Y cuándo se van?
Ahí ambos callaron mientras se miraban detenidamente.
-Mañana, es lo más seguro …
-Oh.
-¿De verdad está bien? Tal vez lo podamos posponer un poco, para que lo asimilen bien.
-No, en absoluto- dijo Ilián, tratando de sonar calmada, aunque parece que habían percibido un inusual tono de autoridad- no pueden arruinar su vida preocupándose en nosotros únicamente, agradecemos ampliamente que nos hayan cuidado tanto tiempo, pero es momento de que se den su espacio- y nuevamente agregó una sonrisa, que calmó por completo a sus padres.
-Bien, en ese caso- dijo la madre animosamente mientras se levantaba casi de un brinco- hay que hacer las maletas.
-Sí- le imitó el padre- les vamos a dejar dinero en efectivo, y a ti Raúl, que ya tienes tarjeta de crédito, te iré depositando quincenalmente, pero Ilián irá con tigo a recoger el depósito, porque un pequeño presentimiento me dice que ella administrará mejor el dinero- Raúl puso cara de ofendido pero luego sonrió asintiendo- ambos ya conocen el día en que viene la señora a hacer el aseo, pero fuera de eso no le abran a nadie, no quiero fiestas- inquirió viendo al pelinegro- ni descuidos- recorrió la vista hasta Ilián- ni nada, cuando lleguemos allá les hablaremos, y nos estaremos comunicando al menos cada tres días.
-Correcto, señor- dijo Raúl imitando a un soldado, su padre frunció la boca y luego rió.
-¿A qué hora es el vuelo?
-Sólo falta confirmarle a nuestro socio, pero los boletos ya los tenía para mañana a primera hora, el vuelo sale a las seis treinta y cinco, estaríamos llegando al primer destino en Venezuela como a cinco horas, si bien nos va.
-Perfecto.
Una vez dicho esto, los cuatro sonrieron y se dispersaron. Ilián lo meditó un segundo, había algo que no cuadraba, y se dirigía hacia su habitación cuando una mano firme detuvo la suya. Volteó y vio al pelinegro sonriéndole ampliamente.
-Una vida sin padres durante varios meses, ¿Quién lo diría?
-Sí.
-Supongo que seré el que quede a cargo, después de todo soy el mayor, así que tiene que obedecer mis reglas, señorita.
-Jaja- rió Ilián, pero notó un extraño brillo en la mirada de su hermano mientras este la observaba, y entonces se dio cuenta de qué era lo que no cuadraba, se estremeció de pronto- tengo mucho sueño- comentó con un bostezo casi fingido.
-Sí, la plática se extendió un poco, ya son las once- dijo viendo su reloj, aun sin soltar la mano de Ilián.
-Bueno, me iré a dormir- comentó sonriendo, obviamente para que le devolviera su mano, Raúl entonces entendió y la soltó despacio, viéndola como embelesado.
-Descansa.
Ilián subió a paso rápido las escaleras, sintiendo en su espalda la mirada de su hermano, llegó a su cuarto y se encerró con llave, mientras deshacía lentamente su cama, se metió a bañar, secó su cabello con la secadora, cepilló sus dientes y colocó su ropa del otro día, mirándola con melancolía.
-Si yo fuera como quiero ser, no vestiría esto- lamentó, viendo la blusa en cuello “v” color verde, con bordados ligeros de encaje en tono más claro, muy femenina, y la falda hasta la rodilla en color negro de corte “A” con las sandalias que hacían juego, todo comprado por su madre y sin opinión de ella.
Se acostó y suspiró de nuevo, comenzando a sentir una punzada de ira, era ya casi costumbre que se sintiera así antes de dormir, porque ahí empezaba a liberar a su verdadera “yo”, pero hoy, se sentía peor, dadas las circunstancias y acontecimientos que le habían sucedido. Y entonces se le vino a la mente la mirada de Raúl y se mareó, al instante cerró los ojos.
-Maldición … ¿Por qué?- balbuceó, quedando dormida casi al instante.
…
Abrió los ojos y sonrió ensimismadamente, ahí estaba, tirada en el campo de margaritas que no parecía tener fin, aspiró el aroma de las flores y vio a lo lejos los árboles mecerse con el viento, se incorporó despacio y se tocó, ahí estaba su armadura como de guerrera, la espada de flecha reposaba al lado y sus alas se movían lentamente acariciando su piel, todo como lo soñaba.
Tomó la espada y se estiró, sintiendo una corriente placentera recorrer su cuerpo, abrió majestuosamente las alas y comenzó a moverlas, hasta que empezó a levitar. Se alzó más y sobrevoló el campo, a la altura de las nubes, divisando todo claramente, dio unas cuantas piruetas en el aire y cayó en picada rumbo al castillo de cristal y mármol blanco que se presentaba frente a ella, se detuvo unos cuantos centímetros antes de tocar el suelo y, aun flotando, lo recorrió despacio, tocando el frío cristal y el reluciente mármol, todo estaba en orden.
Oía voces, que le decían que era grande, poderosa, que era valiente, todo cuanto quería escuchar, ahí estaba ese pueblo, su pueblo, que alzaba las manos al cielo mientras la veían pasar, ella dio un saludo con la mano y siguió su camino, pasando las murallas del enorme castillo y regresando al campo, donde se disponía a caer y revolcarse entre las flores, pero algo llamó su atención.
Las burbujas no habían salido, y cerca del prado, había una especie de grieta oscura, se extrañó, eso jamás ocurría en sus sueños, no lo había planeado, se acercó curiosa, pensando que tal vez era otra sorpresa de su verdadera yo.
De pronto empezaron a salir burbujas de manera estrepitosa y rápida, casi en frente de ella, la castaña se sorprendió y miró su reflejo, horrorizándose. Las burbujas que salían de aquél orificio mostraban una cara demacrada y llena de frustración que deformaban e iban en contra de la cara majestuosa que las otras burbujas le mostraban, pasmada, Ilián esperó a que dejaran de salir, y casi por inercia, se precipitó hacia aquel lugar con sus alas grisáceas moviéndola.
Entre más se adentraba, el lugar se hacía más y más oscuro, al punto que era casi imposible ver, apretó la mano que tenía la espada y se dio cuenta que no estaba, miró sus manos extrañadas, y rebuscó entre su espalda para ver si no la había guardado, pero estaba desaparecida, era evidente, y aun seguía cavilando sobre esto cuando sintió un tirón punzante y enseguida cayó con muchísima velocidad, al grado que tuvo que cerrar los ojos que ardían por la fricción del viento, a pesar de que era sofocante y caliente. Miró hacia atrás tratando de frenar con sus alas y vio que éstas también habían desaparecido, aterrorizada, cerró los ojos sin ver hacia el frente para esperar el golpe, pero nunca llegó al piso, lentamente, sintió como algo la detuvo, una superficie blanda que se movía extrañamente, abrió los ojos despacio y notó que estaba sobre una burbuja gigante, que se movía a paso rápido hacia una dirección, se volvió a mirar y notó que ahora tampoco poseía su resplandeciente armadura blanca y estaba con la pijama.
-¿Qué demonios es esto?- preguntó consternada, no había palabras para describir aquello, ¿Por qué no estaba controlando sus sueños? ¿Qué estaba pasando? ¿Era una pesadilla? Pero aun así las podía refrenar …
Casi al instante te respondieron sus dudas, mientras era llevada a un lugar que no conocía por la burbuja gigante, notó como el lugar se iba aclarando constantemente, dejando ver a su paso cientos de pilares de entre blanco y amarillo, desgastados, que sostenían un techo invisible aparentemente, pero se notaba el peso sobre ellos, y entre los pilares, tras una cortina de cristal, se hallaban unas cajas extrañas, con forma de entre espejo y reloj de arena, con un lucero negro en el frente, de donde parecían provenir diferentes destellos, algunos con mayor intensidad que otros, dando un aspecto tétrico al lugar, pudo notar varios susurros y escalofríos mientras pasaba por ahí, pero del temor no podía ni moverse, sólo esperaba.
Finalmente llegó a su destino, pues la burbuja explotó estrepitosamente y apenas pudo caer de pie, tambaleándose. Sintió el frío del piso, bastante real para ser un sueño, y miró hacia su alrededor, la habitación ahora estaba completamente iluminada, tan blanca que podría lastimar los ojos, trató de hallar el lugar de donde había venido y no encontró ningún túnel oscuro, sólo estaban los pilares y aquellas cajas extrañas que al parecer eran las que brindaban toda la luz, sólo un pilar, y el más enorme, proveía una clase de sombra que cubría al menos tres metros.
-Ven- dijo una voz, que sobresaltó a Ilián, aquel extraño sonido parecía provenir del pilar con sombra, la castaña caminó mecánicamente y se detuvo a un metro de donde terminaba la sombra.
-¿Qué es esto?- demandó saber, tratando de parecer autoritaria, aunque se percibía un dejo de miedo en su voz.
-Lo más profundo de tu mente- respondieron a secas.
Ilián dio un respingo y volvió a ver el lugar, estaba segura de haber explorado bien su mente en sus constantes sueños como para haber dejado sin revisión aquel sitio.
-No es cierto.
La voz calló un momento y después soltó una risita. Ilián frunció el ceño pero no dijo nada.
-Sí, tienes razón, no lo es.
-¿Entonces?
-Es mi hogar.
-¿Y tú eres?
-Una sombra.
-Ah mira, eso contesta todas mis dudas- contestó de manera sarcástica, ahí era ella misma, al menos eso pensaba- bonito lugar para que vivas, supongo que te has de divertir- rió irónicamente mientras veía las cajas y los pilares, que eran lo único que adornaban.
-Es más divertido de lo que crees- contestó la voz, que era áspera y un poco grave, no pareciendo distinguirse de la de un hombre o mujer.
-¿Y qué hago en tu casa? O más bien ¿Qué haces tú en la mía? Este sueño es mío y tu lo irrumpiste.
-Verás- dijo la voz después de un rato de no responder, suavizándose, perdiendo el tono divertido que tenía- me llamaste la atención desde hace tiempo.
-¿En serio? ¿Y cómo es eso? ¿Quieres vivir en mi casa?
-Sí- dijo la voz, sonando casi sincera, Ilián frunció el ceño.
-Mira- dijo tratando de tener paciencia, aunque estaba desesperada ante lo que estaba pasando- a mi no me gusta estar rogando, ni mucho menos que me vengan con respuestas vagas, dime quién o qué eres, qué haces aquí y qué quieres de mi- soltó en una orden.
-Soy una sombra, quiero vivir con tigo y te tengo una propuesta- Ilián gruñó ante la vaga respuesta que le había vuelto a dar, al menos ya le había dicho algo más.
-¿Qué propuesta?- preguntó ásperamente.
-¿Quieres salir a la realidad?
-¿Qué?- preguntó confusa de repente, disipando su enojo.
-Te dije que me llamaste la atención. Verás, soy una sombra que he vagado por la eternidad desde que el humano comenzó a tener uso de razón, nunca he tenido un hogar fijo, y tratar de quedarme en las mentes humanas no resultaba, pues son muy volubles y nunca sabes cuando van a compaginar con tigo y cuando te van a echar, sin embrago, la tuya es fija, no cambia, a pesar que pasan los años sobre ti, sólo madura, me ha dejado simplemente con una impresión grandísima.
-Ah- respondió confusa, de pronto aquella sombra había comenzado a hablar mucho- ¿Y entonces?
-Me di cuenta del serio enfrentamiento que tienes con tigo misma, desde que me encontraba vagando, viendo los pensamientos de los demás- dijo al fin mostrando una especie de brazo, que no difería del color oscuro de la sombra, mientras apuntaba hacia las cajas entre los pilares- percibí la esencia de tu mente, su olor y textura, y me llamaron mucho la atención, pues nunca había visto cosa semejante, así que me adentré temerosamente y me llevé la sorpresa de ver toda una mente exquisita y compleja, un paraíso en el subconsciente …
-Haber- dijo Ilián más confundida, sintiendo un mareo, pero trataba de ordenar sus pensamientos, aunque como estaba dentro de su mente, se tornaban fáciles de ver- o sea que eres una especie de ¿Conciencia? Que viaja de mente en mente para ayudarnos ¿O algo así?.
-En parte, sólo te vine a ayudar a ti, eres la primera, pero es que en verdad me deleita verte.
-¿Y cómo piensas ayudarme?- preguntó rápidamente, con rostro inescrutable- ¿Y qué son esas cosas?- dijo señalando molesta a las cajas que brillaban con más intensidad, provocándole una jaqueca.
-Te explicaré lentamente, esas son las mentes de las personas, como este es mi hogar, encontré una manera fácil de poder entrar a todas las mentes que quiera y al tiempo que desee, las que brillan con más intensidad son las de las personas que están realizando esfuerzos mentales impresionantes, como habrás notado, cuando llegaste aquí, el comienzo era oscuro- Ilián asintió, recordando el miedo que le había provocado- y gradualmente el brillo fue aumentando, eso es porque clasifico las mentes, desde las personas que casi no piensan- Ilián soltó un bufido y sus labios se curvaron, pensando en varias personas que podrían entrar en esa clasificación- hasta las que ocupan su mente de manera exagerada, que son mis predilectas, por eso el lugar es tan brillante.
-¿Y tú no puedes salir a la luz o qué? ¿Y la mía en qué clasificación está?- la sombra pareció meditar un segundo e hizo un breve silencio, Ilián aguardo, entonces, esta salió lentamente del pilar que la ocultaba, mostrando una forma más humana, cubierta con una gran capa negra que sólo dejaba en evidencia que era humana por la silueta. Era enorme, se colocó cerca de Ilián, ella tragó saliva pero no se movió, pareció oír a la sombra reír.
-No me molesta salir, pero me es más cómodo estar ahí, y tu mente, te digo, es exquisita, así que está en una sección especial- dio media vuelta y empezó a caminar, evidentemente para que la castaña la imitara, y así lo hizo, siguió a aquel ser hasta el punto en que de tanta blancura que existía los pilares dejaron de distinguirse, sólo pudo ver al frente, y con dificultad, una de las cajas que estaban más atrás, pero esta era rara, no era como reloj de arena, si no que tenía la forma, más cuatro agarraderas, en color plateado y con el lucero negro más grande, cada vez parecía deslumbrar más y por instantes Ilián creyó que se rompería de tanta luz que emitía.
-Esa es la tuya- la figura alargó la mano hasta tocar la caja e Ilián sintió un escalofrío, como si a ella hubiera sido a quien tocó- ¿Ves?- comentó con voz melodiosa- es hermosa.
Ilián intentó acercarse pero algo se lo impidió, como si hubiera una barrera transparente, estaba a punto de preguntar cuando la sombra se le adelantó.
-Esa es la molestia que te aqueja- dijo sin voltear a verla, aun acariciando la mente de la castaña- tu otro ser te impide conocerte como realmente eres, por eso no puedes avanzar- Ilián se quedó perpleja, parecía como si la sombra de verdad le conociera.
-Dijiste que me ayudarías con eso- dijo ella, expectante aun- una propuesta ¿Cuál es?
-Sí … ¿Qué harías si … Si supieras que hay una parte dentro de ti que te impide ser como realmente eres, y que ha llegado hasta el punto que no te deja ni disfrutar los sueños? Si se te presentara la oportunidad ¿La eliminarías?
-Yo no lo pensaría dos veces, porque es lo que siento.
-¿Qué es la división para ti?
-Partir algo a la mitad- dijo encogiendo los hombros, la sombra rió.
-Literalmente.
-¿Me vas a partir a la mitad?
-Algo así ¿Estarías dispuesta?
-¿Dolerá?
-Tal vez- Ilián dudó, pero ¿Qué era eso si no más que un sueño? Nada era real, todo lo tenía que estar imaginando, de alguna forma, sus frustraciones seguramente habían tomado esa forma de entre pesadilla y anhelo, no podía perder nada, después de todo, seguramente cuando despertara, seguiría siendo la misma.
-¿Qué tengo que hacer?
-No mucho, renunciar a aquello que no quieres, concentrarte en tus defectos y desecharlos, encontrar a esa otra parte que te atormenta, que está oculta, jalarla y expulsarla.
-Qué fácil suena cuando lo dices.
-Lo es- Ilián volvió a dudar, vio de manera inquisitiva a la sombra y después a la caja que aparentemente era su mente.
-¿Cómo puedo confiar el alguien que no muestra su rostro?
-¿Y cómo puedo confiar yo en alguien que miente hasta porque no le agrada el clima?- Ilián rió, tenía razón, ella misma era una mentira, nunca lo había analizado.
-Entonces creo que mentiroso con mentiroso quedarán bien por un momento- la sombra asintió levemente.
-Antes de empezar, quiero que sepas que esto es un trato, te doy algo, y tú también me das algo- Ilián la miró fulminante, era casi irreal que llegara su “hada madrina” a concederle deseos e irse así nada más.
-¿Qué es?
-No mucho, cuando te divida, serás tú misma, en tu estado más puro, pero la otra parte, también adquirirá forma humana- Ilián se mareó de pronto- pues no puedo dejar esa otra alma vagando sólo así, por lo que serán dos, cada una representará un polo, y tendrán una misión, en la cual yo seré como un espectador en primera fila, y su misión será ayudar a las personas a decidir su futuro.
-¿Qué?- explotó de pronto Ilián, todo aquello sonaba más que fantasioso, estúpido.
-Pero ustedes también obtendrán su recompensa, por ejemplo, una persona está a punto de tomar la decisión más importante de su vida, pero no sabe que hacer, ahí es donde entran ustedes, como si fueran su conciencia, y mediante sus diálogos, que serán de lo más puros, pues son ustedes mismas, tratarán de convencer a esa persona, la cual después de analizar sus propuestas, terminará aceptando una, todo esto ocurrirá mientras esa persona duerme, por lo cual ustedes también dormirán para poder entrar, aquella que gane, irá adquiriendo poder, y su resultado se marcará en el color de cabello, el cual se irá oscureciendo como modo de demostrar el liderazgo, y la llave para abrir la mente es esto- dijo dando la vuelta y abriendo la caja del subconsciente de Ilián, antes de que esta pudiera procesar todas las palabras que le había dicho, mientras sacaba una especie de moneda, después con cuidado, depositó la mente de Ilián el donde estaba, en el lugar más alto y brillante, y después, aun en su aturdimiento, entregó a Ilián la pequeña moneda color platino, esta la miró sorprendida.
-Yo …
-Sé que suena ilógico, y lo más probable es que pienses que esto es un sueño y que cuando despiertes nada habrá pasado, pero dale la oportunidad- finalizó cerrando suavemente el puño de la castaña, donde tenía la moneda, Ilián reaccionó y abrió su puño, vio la pequeña moneda que tenía dos lados, uno con una especie de ojo abierto y el otro con un ojo cerrado, permaneció callada por varios minutos, la sombra sólo la observaba pacientemente.
Ilián cerró los ojos lentamente, y cuando los volvió a abrir, toda confusión había desaparecido, sustituyendo por una mirada llena de fiereza.
-Está bien- la sombra asintió y la llevó a un extremo de donde se hallaban.
-Ahora concéntrate en lo que te dije, defectos, la otra parte, encuéntrala, porque está aquí, y también ha oído nuestra conversación, encuéntrala antes que pueda poner resistencia- le animó, tocando suavemente sus hombros, Ilián dio la vuelta, dispuesta a intentarlo, tratando de concentrarse, pues aun tenía en mente lo que le había indicado, las misiones y al espectador singular que tendría, aun así, se preparó y trató de buscar por los rincones de su mente, sintió una oleada profunda, como si la sacudieran, pero no abrió los ojos, estaba buscando demasiado rápido, que tenía miedo de desplomarse de pronto debido al gran esfuerzo.
“Vamos” pensó “encuéntrala, a esa maldita bastarda”.
Todo se hizo silencio de pronto y la sombra se colocó detrás suyo, con una posición como si estuviera esperando recibir un pase, con las manos abiertas y brazos un poco extendidos.
A ilián la comenzaron a invadir recuerdos de su vida, desde que era pequeña, y su extraño comportamiento de represión, y su ira fue aumentando, estaba pasando la secuencia de su vida. De pronto se detuvo en un punto, vio un cambio en una escena, parecía muy normal, pues sólo fingía sonreír, pero entonces lo notó, una pequeña figura se deslizaba rápidamente por la escena como si entrara en ella y la retuviera para seguir sonriendo.
-Te encontré- dijo, y entonces la figura volteó a verla, era un reflejo exacto al de ella, era como verse al espejo, pero su otra parte mantenía una mirada atónita mientras negaba con la cabeza, Ilián sintió como si se abalanzara sobre ella y esta de pronto salió corriendo, la castaña experimentó un momento horrible al sentir que algo se le desgarraba desde adentro para salir con rapidez, como de proyectil, por su espalda, arrancándole una parte de su esencia- ¡¡Argh!!- gritó y entonces cayó de rodillas al piso, respirando dificultosamente, pero pudo oír unos gemidos provinentes detrás.
-Mira, la tengo- le exclamó la sombra, mientras agarraba una silueta similar a la de ella, que se debatía entre correr o golpear al ser que la apretaba, Ilián seguía recuperándose del impacto, se sentía fría, pero no quiso voltear, porque sabía que ahí estaba eso que tanto odiaba y que si le ganaba el impulso, terminaría tratando de matarla.
-¿Ahora qué?- dijo ella, jadeando.
-Toma la moneda y lánzala al aire- le ordenó, ella lo hizo rápidamente. Mientras esta flotaba, la sombra pareció transformar su mano en un cuchillo gigante e Ilián solo sintió como si la fuera a cortar, cerró los ojos y vio todo ocurrir lentamente, la moneda aun no caía al suelo cuando la sombra le había cortado la mitad de cabello de adelante, en una especie de fleco que le ocultaba un ojo, al igual que a su otra parte, mientras decía algo en un susurro y movía los labios rápidamente,
Cuando la moneda cayó al suelo, Ilián también se encontraba tirada, con la vista perdida, y un sentimiento extraño fluyendo dentro de sí, pero de forma cómoda, sintió pesadez en sus ojos pero aguantó a oír lo que la sombra dijo, mientras soltaba a la otra parte, que también había quedado inmóvil como ella.
-Esa será la prueba de que esto no es un sueño, cuando entres a pelear, te taparás el ojo derecho, en señal que tu representas al lado racional, tu compañera lo hará con el izquierdo, para mostrar su apoyo por lo sentimental, ella también tiene la moneda, y ahora las dos son nuevas personas, pero tienen una misión y tarde o temprano tendrán que encontrarse.
-Ella … - dijo Ilián, al tiempo en que cerró los ojos y sintió como algo la succionaba por detrás, cayendo a velocidad impresionante, le dio un vértigo y se sobresalto.
Despertó.
Con falta de aire y un sudor frío recorriendo su rostro, miró su habitación en penumbras y el reloj-despertador que apuntaba las cuatro treinta de la mañana. Sintió los ojos de nuevo pesados y sólo cayó de nuevo, para seguir dormida, no sin antes pronunciar:
-¿Ves? Te dije que era un sueño.